Feliz triple coincidencia realza adiós a Virgen del Consuelo
Con una eucaristía solemne en la Catedral, también se puso fin al Año Sacerdotal y al cincuentenario de la Diócesis.

La Catedral estaba desbordante de alegría. Eran tres los motivos que congregaban al clero local y feligreses al mediodía del sábado último, en la misa que presidió el obispo, monseñor Felipe Bacarreza Rodríguez.
Tras un recorrido por parroquias e instituciones de la zona, se daba la despedida a la imagen de la Virgen del Carmen, Misionera del Bicentenario, -conocida también, tras el terremoto/maremoto, como Virgen del Consuelo- para entregarla en la tarde a la arquidiócesis de Concepción, donde proseguirá la peregrinación nacional, junto al Evangelio de Chile, tres tomos escritos a mano por más de ocho mil chilenos, con un primer párrafo de propia mano del Papa Benedicto XVI.
En segundo término, se ponía fin en el Obispado a la celebración del Año Sacerdotal, que realzó los 150 años de la muerte del santo Cura de Ars, para renovar la fidelidad del compromiso del clero con su misión sacramentada.
En tercer lugar, como resaltó el obispo, se cerró con esta coincidencia el cincuentenario de la creación de la Diócesis de Santa María de Los Ángeles, creada el 20 de junio de 1959. La imagen fue saludada por los feligreses con pañuelos blancos, vivas y cánticos. En el altar, todos los integrantes del clero diocesano solemnizaron la ceremonia eucarística, que culminó con la consagración masiva, que hicieron los sacerdotes a la Virgen del Carmen, Patrona de Chile, dando lectura a un compromiso leído por el obispo y repetido por los presbíteros. Destacaron en el solemne acto litúrgico las interpretaciones musicales a cargo de músicos y coralistas del Coro Diocesano, a cargo del padre Rodrigo Vilches.
La imagen de la Virgen del Consuelo había realizado su última visita a las 7 de la mañana de ese día, en el santuario de Schoenstatt, donde recibió una entusiasta recepción del Movimiento de los Madrugadores, integrado sólo por varones, quienes se reúnen una vez al mes a esa hora, para alabar a Dios y a la Virgen.
HOMILÍA
Monseñor Felipe Bacarreza subrayó la importancia de la presencia de la Virgen en esta Diócesis, agradeciendo a la comisión organizadora de la peregrinación, que incluyó una recepción en Coigüe, una oración en el Memorial de los Mártires de Antuco, visitas a varias parroquias, al Regimiento, el Hospital Base, el Colegio Padre Hurtado y el Liceo Comercial Diego Portales Palazuelos, para reunirse con las comunidades parroquiales y grupos específicos de la comunidad.
Recordó que la presencia mariana en Chile se remonta al siglo XVI, cuando fue traída por sacerdotes españoles la primera imagen de la Virgen del Carmelo. Repasó la historia de la relación de nuestra Patria y sus próceres con esta veneración, incluyendo el Voto de los patriotas, de erigirle un santuario, en el mismo lugar donde se sellara la Independencia. Aunque demoró, Maipú cuenta con ese santuario, resaltó, agregando que luego fue coronada como Madre y Reina de Chile, incluso por el Papa Juan Pablo II en un encuentro realizado en la explanada del templo votivo de Maipú. Subrayó que las Fuerzas Armadas y de Orden también la tienen como Patrona. Recordó que la devoción mariana es muy grande en Chile, por lo que esta visita vino a invitar a los feligreses a reafirmar este compromiso, para que no se distorsione la identidad nacional, unida históricamente a la Iglesia y a la presencia cristiana, ahora amenazada por la difusión de antivalores, incluso con leyes negativas para mantener esta impronta nacional.
Respecto al Año Sacerdotal, recordó que hace justo un año, con una solemne eucaristía en el mismo lugar, fue iniciado en la Diócesis, siendo realzado coincidentemente con la entrega del sacramento sacerdotal al padre Rodrigo Vilches.
Respecto a la celebración del cincuentenario de la Diócesis, rememoró que al comenzar, planteó que la idea era dejar dos obras materiales recordatorias. Una era la remodelación integral de la Casa Adveniat, lo que se consiguió, pero el terremoto del 27 de febrero provocó daños, que obligaron a efectuar reparaciones, pero que pronto estará plenamente utilizable. En segundo término, era construir la capilla de la Adoración perpetua del Santísimo, lo que se consiguió, levantando no solamente el templo, en la avenida Ercilla, sino también creando una cofradía de angelinos dedicados a mantener la oración permanentemente, mediante turnos. Indicó que el desafío ahora es promover la adoración permanente del Santísimo en las respectivas parroquias diocesanas.
















