Llegó la Virgen Misionera a Los Ángeles
Llegó la Virgen Misionera a Los Angeles. La imagen fué recibida de la Diócesis de San José de Temuco en el puente Renaico el pasado domingo y fue escoltada por una caravana de fieles que acompañaron a la Virgen del Carmen Misionera y el Evangelio de Chile. Su primera escala fue en la localidad de Coihue donde se reunió con la comunidad parroquial de de Negrete.

El peregrinar de la Virgen Misionera fue seguida por un centenar de vehículos quienes haciendo sonar sus bocinas anunciaban la pasada de la Virgen por los sectores rurales. Al llegar a la ciudad de Los Angeles su primera detención fue a un costado de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima donde se le rindió homenaje con ave maría y vivas de parte de quienes esperaban apostados en las veredas de la avenida Ricardo Vicuña. La caravana que ya había sumado muchos vehículos, se dirigió hasta el Memorial de los Héroes de Antuco donde la esperaban numerosas personas y un contingente del Regimiento Reforzado Los Angeles y se rezó por los mártires caídos en la tragedia de los faldeos del volcán en 2005. Al llegar al centro de nuestra ciudad en la plaza de armas se encontraba el conjunto Millatué quienes ofrecieron un esquinzo a con tres pies de cueca las que fueron largamente aplaudidas por los fieles asistentes.
Posteriormente la imagen de la Virgen Misionera y el Evangelio de Chile fue escoltada por miembros del Regimiento Reforzado Los Angeles quienes al son de nuestro himno nacional entraron al templo catedral donde fue recibida por el Obispo de la Diócesis de Santa María de Los Angeles Monseñor Felipe Bacarreza Rodríguez para comenzar la sagrada eucaristía. En su homilía el Obispo Bacarreza dijo que “el sentido del recorrido por Chile de la Virgen Peregrina es preparar el Bicentenario que se va a cumplir en septiembre próximo”. La Virgen Peregrina se quedara toda esta semana y hará un recorrido por la Diócesis llevando consigo el evangelio de Chile que fue escrito a puño y letra por más de 8 mil chilenos, cuyo primer texto fue escrito por su santidad el Papa Benedicto XVI.

















